Pintando una imagen negativa

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Horrores de los huracanes

Imagínese esto: El cielo se oscurece. La lluvia cae fuertemente. Los vientos chillan. Las hojas flamean frenéticamente. Las ramas se doblan con el viento. Un huracán causa estragos en el bosque. Los lagartijos se juntan en los refugios más seguros que puedan encontrar, esperando lo mejor y temiendo lo peor.

Es difícil imaginar el efecto negativo que tiene un huracán en la comunidad de lagartijos del bosque. Sus residencias en los rascacielos - los árboles - se convierten en ruinas luego del azote de un fuerte huracán.

Imagínese esto: Los árboles parecen como si hubieran sufrido un fuego devastador o un bombardeo. Los vientos e intensas lluvias se han unido para cortarle las coronas a los árboles, despojarle las hojas a las ramas, partir ramas y derribar troncos.

La pérdida de viviendas y alimento en las ramas superiores requiere que los lagartijos que una vez vivieron allí, como A. stratulus, quienes son primos de A. gundlachi, desciendan a los niveles inferiores. Todos los lagartijos sobrevivientes tienen que vivir juntos, cerca al suelo y todos tienen que competir por el suministro limitado de alimento. Solamente los fuertes sobreviven. También, esto hace que los lagartijos sean blancos más fáciles para las aves hambrientas. Si luego de un huracán ocurre un período de sequía, aún más lagartijos mueren. Puede tomar años para que la comunidad de lagartijos vuelva a su previa, feliz existencia en el corazón del bosque pluvial.