Adaptaciones culinarias

Adaptaciones culinarias

Aprendiendo a vivir con la comida

Algunos de nuestros alimentos preferidos
A nosotros los lagartijos nos encantan comer insectos y por eso somos considerados carnívoros o consumidores de carne, aun cuando los insectos tienen una cantidad pequeña de carne. Comemos todo tipo de insecto, pero en realidad nos gustan las hormigas. Se conoce que, como parte de una práctica horrorosa, los científicos han abierto los estómagos de los lagartijos A. gundlachi para estudiar la comida adentro. Han encontrado que las hormigas forman parte de casi un 30 por ciento del número total de cosas que consumimos. Pero como las hormigas son pequeñas, éstas ocupan solamente cerca de un 8 por ciento del volumen de alimento en nuestros estómagos. También nos gusta comer otros insectos e incluso bocados de cosas que no lo son, incluyendo el arroz hervido, pedacitos de vegetales y (admitimos, vergonzosamente) ranas bebés y otros lagartijos. Nos podría llamar consumidores oportunistas porque estamos dispuestos a lanzarnos encima de la mayoría de las cosas con las cuales nos topamos.

¡Haz que la orquestra empiece a tocar la canción, "Mis cosas favoritas!"
Grillos, arañas, hormigas y orugas bien largas.
Lombrices, termitas y larvas de mariposas.
Alevillas, gusanos y cucarachas. Los mosquitos también...
SON ALGUNAS DE LAS COSAS QUE QUIERO COMEEERRR.

[Al beber, tomamos el agua con nuestras lenguas, parecidos a los perros y los gatos.]

Hora de la cena
¿Qué sucede cuando millares de lagartijos y millares de ranas escudriñan la misma área del bosque en busca de su cena? ¿Los lagartijos y las ranas luchan batallas de enormes proporciones? ¿Luchamos a muerte? ¿Chocamos unos con otros al correr para alcanzar un gusano o una araña especialmente suculenta?
No, no y no.
¿Por qué no?
Los lagartijos capturan su alimento durante el día y las ranas cazan de noche. ¿No creen que es una solución muy astuta?

Lugares para cenar
Diversos tipos de lagartijos tienen sus lugares preferidos para cenar. Los lagartijos A. gundlachi prefieren las partes bajas de los troncos de los árboles y el alimento encontrado en el piso del bosque. Nos sentamos pacientemente en esas áreas para esperar que nuestro alimento nos pase por el lado y los científicos tienen un nombre para esto: consumidores que se sientan y esperan entre el piso y los troncos de los árboles. Si me preguntasen, diría que tal nombre no es muy imaginativo. Otras especies prefieren relajarse en los doseles de los árboles, a 100 pies o más de altura y esperan a que sus alimentos les pase por el lado, volando.

Crisis en la cena
Durante la temporada de sequía, los insectos no son tan numerosos como cuando el bosque está húmedo y para los lagartijos hambrientos ello puede representar una crisis de grandes proporciones. No nos podemos sentar pacientemente en nuestro tronco preferido y esperar a que nuestra cena nos pase por el lado. Debemos trabajar más arduamente para encontrar esta cena. El colmo es que aquellos lagartijos que prefieren los doseles de los árboles, como nuestros primos, A. stratulus, ya no podrían encontrar suficiente alimento allá arriba. Por ello, descienden al nivel del suelo. La competencia llega a ser muy fuerte. Pocos lagartijos pueden sobrevivir en el bosque. Es un tiempo muy triste.

Eso sí que es mucho almuerzo
Los científicos humanos se pasan sentados gran parte del tiempo. Les gusta observar los detalles aburridos de la vida diaria de los lagartijos. Miren esto:

Los científicos calculan que cada lagartijo A. gundlachi come 25.4 presas (bocados de animales, mayormente insectos) en un día. También calculan que alrededor de 2,000 A. gundlachi viven en una hectárea (cerca de 2.471 acres) del bosque. Multiplique. ¡Este tipo de lagartijo, en un pedazo del bosque,  consume alrededor de 50,800 presas diarias! Hay tres especies comunes de lagartijo en El Yunque. Constituyen un total de 25,000 lagartijos por hectárea. Multiplique de nuevo. Todos los lagartijos engullen cerca de 635,000 criaturas, diariamente. También tenemos los coquíes, que son tan comunes y hambrientos como los lagartijos. Como resultado, más de un millón de insectos mueren para llenarles los estómagos a los lagartijos y coquíes cada día, en terreno del tamaño de un patio grande. ¡Con razón los insectos no son un problema para los humanos en El Yunque!