Acerca de cómo los hongos obtuvieron su sombrero

Acerca de cómo los hongos obtuvieron su sombrero

Hace mucho tiempo, una extraña espora nunca antes vista penetró en el bosque, aterrizó en el suelo y se enterró debajo de un montón de hojas. Una espora es una pequeña célula que puede producir un organismo nuevo y aunque la comunidad del bosque - todos los diferentes organismos que lo habitan - no lo sabía en aquel momento, la espora se convertiría en un hongo.

Ahora bien, los hongos han existido por mucho tiempo. Aparecieron en las áreas terrestres hace unos 440 millones de años. Las plantas comenzaron a florecer hace solo 120 millones de años y luego llegaron las aves hace meramente 60 millones de años. Así que los ancestros de los hongos existieron mucho antes que los ancestros de la mayor parte de las plantas y los animales del bosque. Pero las plantas y los animales nunca antes habían visto una espora, así que asumieron que era algo nuevo.

Una vez que se colocara de manera segura bajo las hojas, la espora creció hasta lograr ser un filamento largo de células, semejante a un hilo, llamado hifa. Las hifas son los componentes principales de los hongos y todos los hongos de más de una célula están hechos de hifas. Con el pasar del tiempo, las células filamentosas se multiplicaron en su nuevo hogar húmedo bajo las hojas. Comenzaron a entretejerse entre ellas mismas hasta crear una alfombra enredada que los científicos llaman micelio. El nuevo micelio vivió una vida subterránea tranquila y se adaptó bien a su ambiente oscuro y húmedo, aunque la mayor parte de la comunidad forestal no lo lograba ver.

Y llegó el momento en que el micelio quiso reproducirse. Cuando las condiciones fueron correctas - al haber abundancia de humedad - las hifas subterráneas comenzaron a crecer hacia arriba. Las hifas ya no se enredaron de forma desorganizada, como lo hicieron cuando crearon el micelio, sino que ahora las hifas se entretejieron más fuertemente hasta producir un tallo que creció sobre el suelo. Por primera vez en su vida, el hongo vio la luz y la comunidad forestal. Observó hojas verdes gigantescas y flores rojas brillantes y los troncos marrones de árboles altos. Por primera vez se sintió triste por ser un hongo humilde y se le quitaron las ganas de reproducirse. ¿Cómo es que una alfombra filamentosa y un tallo pálido podrían competir con los organismos espectaculares del bosque?

Una hormiga que pasaba notó el tallo del hongo y el hongo le contó sus problemas y la hormiga se los repitió a un lagartijo, quien a su vez se los mencionó a un ave y ésta despertó a un búho quien dormía en uno de los árboles más altos y le contó los problemas del hongo. El búho le dijo al ave: "Dile al hongo que no se preocupe porque pronto lucirá un sombrero y se podrá sentir muy orgulloso de ser lo que es".

El ave le comentó al lagartijo lo que dijo el búho. El lagartijo se lo dijo a la hormiga y ésta al hongo. Pero el hongo solo suspiró.

Un día, el hongo se dio cuenta de que algo crecía sobre su tallo y el nuevo objeto creció y creció hasta formar un gran sombrero que era perfectamente redondo. Ningún otro organismo del bosque contaba con un sombrero tan distintivo. Por fin, el hongo se sentía contento de sí mismo.

"¡El búho te ha dado un sombrero!" gritó la hormiga con alegría. Verás, la ingenua hormiga no sabía que el búho no tenía el poder para hacer un sombrero. El búho era meramente sabio y había visitado otros bosques y conocía algunas cosas sobre los hongos.

Mientras tanto, el tallo y el sombrero juntos formaron lo que se conoce como un cuerpo fructífero. Esta es la parte del hongo que produce descendencia. Al cuerpo fructífero también se le conoce como seta y es la parte del hongo que la mayor parte de la comunidad forestal puede ver. Desde ese día, los organismos del bosque le llaman seta a un hongo que tiene cuerpo fructífero y no micelio o algo así.

Cuando el ahora contento hongo examinó detalladamente su sombrero, se fijó en las finas crestas llamadas laminillas que se hallan en la parte inferior del sombrero. Miles de pequeñas células reproductivas se formaron en las laminillas y se fundieron y dividieron hasta convertirse en esporas, que dejaron el sombrero y se esparcieron a otras partes del bosque, para producir sus propias alfombras de micelios. Y así comenzaba nuevamente el ciclo de vida del hongo. Hoy, cientos de tipos de hongos y millones de alfombras de micelios existen en el bosque.

Y así fue cómo los hongos obtuvieron su sombrero.

Micorriza: ¿Dañino o útil?
Algunos hongos han unido fuerzas con ciertas plantas para asegurar obtener suficiente alimento. Esta asociación a largo plazo, entre un hongo y una planta, se llama micorriza. Las hifas del hongo crecen entre las raíces de las plantas. El hongo ayuda a mover el fósforo y otros minerales, desde el suelo hasta las raíces de las plantas. Las plantas a su vez le suplen carbohidratos al hongo. A este escenario de ganancia mutua (win-win) los científicos le llaman mutualismo y es un ejemplo de cómo los hongos interactúan favorablemente con el medioambiente.