Segunda reunión

Segunda reunión

No vi a Odius H. por tres meses. Luego, una mañana un poco calurosa de junio mi asistente me indicó que estaba en la sala de espera. No entendí su cara de sorpresa hasta que Odius H. entró a la oficina. Al principio, pensé que era una broma. Miré fijamente a mi asistente y ella simplemente encogió sus hombros y se marchó.

Al frente mío tenía una mariposa grande y muy hermosa. Estaba confiado que no podía ser Odius H., pues yo era una criatura de la ciencia y en mi mundo no había lugar para los milagros. Pero, cuando la mariposa comenzó a contar de sus miedos relacionados a las moscas tachinidas, me di cuenta que en realidad era mi antiguo paciente.

Apariencia Física

  • Odius H. ahora tenía un cuerpo más corto. Ya no tenía los muchos segmentos y espinas como cuando era una oruga. Su cabeza estaba más definida, con un par de antenas y un gran par de ojos. En vez de mandíbulas, ahora tenía una probóscide: un sorbeto para alimentarse, que se doblaba a manera de espiral bajo su boca. Los segmentos que una vez tuvo en la parte intermedia de su cuerpo se fusionaron en forma redonda y él le llamaba “tórax”. Tenía tres pares de patas conectadas al tórax y tras el mismo estaba el abdomen, que tenía la forma de un ataúd y que aún mostraba tener segmentos claramente marcados.
  • Lo más espectacular de todo es que Odius H. ahora tenía alas detrás de su tórax. Donde una vez hubo espinas anaranjadas, ahora tenía cuatro bellas alas ondeadas. Había un par de alas delanteras y un par de alas traseras, donde el alcance de las alas delanteras, que eran más grandes que las traseras, era entre 11.4 y 12.0 centímetros. La parte  frontal de las alas, particularmente de las alas delanteras, era de un anaranjado cálido en la región central más próxima al cuerpo. A lo largo de las orillas el color se oscurecía hasta llegar a ser negro marrón. La esquina más alejada de cada ala delantera tenía un solo punto blanco peculiar y las partes inferiores de las alas eran menos llamativas, siendo de color más claro y con más estampado, lo que notablemente asemejaba hojas secas. Parpadeé varias veces, pero las alas no desaparecieron de mi vista. Parece que los milagros sí ocurren. Solo me quedaba mover la cabeza de lado a lado ante mi asombro.

Hábitat y alimentos

  • Con sus alas, ahora Odius H. no dependía totalmente de su árbol huésped, el yagrumo hembra. Ahora volaba por el dosel del bosque y me contó que era un volador extremadamente veloz y alerta. Cuando quería descansar, se posaba en los troncos de los árboles y doblaba sus alas sobre su espalda, mostrando así las partes inferiores de las mismas. Hacía esto para parecerse a hojas muertas y protegerse así de los  depredadores. Cerca del mediodía regresaba a su planta huésped, volando a su alrededor y posándose en ella. Las hembras también daban su vueltita, lo que resultaba en unos momentos de "cortejo", según me contaba. Creo que todos sabemos a lo que se refería.
  • Solo bajaba al suelo para alimentarse. Sus hábitos alimentarios cambiaron. Ya no mordisqueaba los lados inferiores de las hojas de yagrumo hembra. Ahora se alimentaba de frutas, mayormente de frutas en estado de descomposición, tales como los de jagüey blanco, jagua, níspero, jobo y mangó. Odius H. no se alimentaba de flores. Como la mayor parte de su dieta consistía de frutas, ahora era un frugívoro. Me confesó que a veces comía excrementos de animales. Tomaba los alimentos con su probóscide, que parecía un sorbeto y que se extendía desde su boca. Por esa razón los alimentos debían ser más o menos líquidos. Ayudado por sus antenas, parecía ser muy hábil en la búsqueda de alimentos, aparentemente localizándolos por su olor, lo que ocurría de la siguiente manera: cuando le daba hambre, realizaba un "vuelo de reconocimiento", entrecruzando el área general de los alimentos. Luego se posaba varias veces antes de centrarse en lo que se convertiría en su comida.

Población

  • La población de Historis odius, de acuerdo a lo que me contó Odius H., quedó destruida. De cada 10 orugas que él conocía, solamente una sobrevivió hasta la etapa de la crisálida, la etapa intermedia entre la oruga y la mariposa. Explicaré esto en más detalle en mis notas, en la sección, Investigación. Odius H. podía contar con sus alas el número de mariposas Historis odius que conocía que había sobrevivido. Su impresión era – podremos decir su fijación - que no le quedaba mucho tiempo en este mundo.

Observaciones

  • Obviamente, los sueños de Odius H., de tener gran belleza y poder volar no eran sueños imposibles después de todo (para mi desconcierto, debo admitir). Lucía contento con su apariencia, particularmente con sus alas y su habilidad para volar. Era una criatura mucho más confiada de lo que fue como oruga.
  • Todavía tenía pesadillas relacionadas al miedo hacia las moscas tachinidas y sumado a ello, tenía un miedo irracional hacia la muerte. Constantemente miraba a su alrededor para asegurarse de que no tenía moscas a su lado. Aunque admitió que nunca había visto una mosca matar una oruga o una mariposa, insistía tercamente que las moscas eran la causa de las muertes. Quiso saber si yo podía destruir las moscas. No podía. Todavía sentía que él estaba paranoico, pero ya yo no estaba tan confiado en mi diagnóstico. Después de todo, ya me había equivocado por completo en relación a su primer sueño. Le dije que investigaría el asunto y le pedí que regresara la próxima semana.

No parecía sentirse mejor después de esta sesión, pero estuvo de acuerdo en regresar para otra.