Los efectos de los huracanes: Yagrumo

Los efectos de los huracanes: Yagrumo

Una de las pruebas más grandes para cualquier árbol de El Yunque es un huracán. Si un árbol resiste un huracán, puede sobrevivir cualquier cosa. Pero, temo señalar que mi árbol no tolera los vientos fuertes ni el suelo muy húmedo y ambas condiciones se dan con los huracanes. Tal vez se deba a que es un árbol muy ansioso por crecer y que su madera no es muy densa. Ante un huracán fuerte, aproximadamente la mitad de los yagrumos hembra del bosque se caerán. En otras palabras, morirán. Esto es un hecho triste y no me gusta admitirlo, pero es la verdad. A los árboles de mi hermana, los tabonucos, les va mucho mejor ante un huracán.

Por otro lado, casi tan pronto termina de pasar la tormenta, algo bien interesante ocurre. Hay parcelas del bosque que pierden sus árboles y otras plantas. La mayor parte del bosque pierde sus hojas. Mi padre dice que cuando pasa un huracán es como si un fuego forestal arrasara con el bosque: troncos caídos y ramas rotas. De todos modos, las diminutas semillas de yagrumo hembra absorben esta nueva luz solar que ahora llega al suelo forestal y comienzan a crecer. Al crecer los arbolitos, empiezan a obtener nitrógeno del suelo, que proviene de las hojas y los troncos en descomposición. Así que podemos decir que los yagrumos son resilientes, es decir, que se pueden recuperar rápidamente. También, al acaparar todo el nitrógeno y otros nutrientes del ecosistema forestal, ayudan a asegurar que el bosque se recupere rápidamente. Los yagrumos hembra crecen óptimamente en aquellas áreas donde el suelo se ha levantado a manera de montones por árboles que se desploman y desarraigan. Los científicos llaman esto un montículo de desarraigo (tip-up mound). Mi padre una vez me enseñó un círculo de pequeños árboles de yagrumo hembra alrededor de un montículo. Los yagrumos inmediatamente comienzan su trabajo como árboles pioneros. Son los responsables de activar nuevamente el bosque perturbado. ¡Y eso es fantástico!